Elige una palabra, limpia
su raíz, entiérrala en sustrato enriquecido y aprieta con los dedos para evitar
bolsas de aire. En primavera brotarán los primeros fonemas, que luego serán morfemas
y que, regados con las desinencias y lecturas adecuadas, darán lugar a las
primeras palabras, tiernas y delicadas. Cuidado con abonar en exceso con
sufijos o prefijos innecesarios. Es conocido el extraño caso del “cactus
adolescente”, al que en lugar de espinas le salieron espinillas. A comienzos
del verano poda las ramas de oraciones subordinadas,
circunloquios, redundancias, y trata con pesticidas las muletillas, frases hechas
y demás perniciosas y vulgares plagas. No olvides elegir, según te interese, el
lugar adecuado para cada maceta: la luz solar otorga color y vitalidad; la luna,
profundidad y el hábito de cavilar. En septiembre cosecharás racimos de libros,
sólidos y vigorosos como fresnos corpulentos o poéticos y livianos como alas de
mariposa, según la esencia de la semilla sembrada.
Blog para enfermos, familiares, voluntarios y miembros de AdEla. El jurado valorará la historia, contenido, imaginación y creatividad y NO tendrá en cuenta la puntuación, ortografía ni formato, pues sabe las dificultades de algunos de vosotros para escribir. También puedes comentar microrrelatos ajenos con respeto y crítica positiva. Lee los microrrelatos publicados para que te anime a empezar. ¡Suerte!
Asombroso, sugerente.
ResponderEliminarQué clase magistral de como no escribir como un cebollino...
ResponderEliminarClaro que hay que hacer trabajar a las neuronas leyendo todo lo que escribes...
Que bien utilizas las palabras, Rosa. Como todo lo que escribes, es una fuente de inspiración.
ResponderEliminarOye, el caso del "cactus adolescente" está documentado? No paro de mirarme en el espejo, jeje
Un fuerte abrazo